LOS ERRORES MÁS COMUNES DE LOS GOLFISTAS

La lista de errores a la hora de jugar al golf puede ser interminable, el mero hecho de que usted haya visitado este artículo puede significar que está buscando mejorar y una de las quejas más habituales y exasperantes en este deporte tiene que ver con el tiempo invertido en el campo de práctica respecto de los resultados obtenidos. Estos son los errores de práctica más frecuentes.

No tener un plan para mejorar

La mayoría de los golfistas no tienen ningún plan de entrenamiento. Saben que quieren mejorar y trabajar en su juego, pero no tienen un sistema para lograr ese objetivo. Se mueven a través de una práctica a ciegas, eligiendo qué hacer a continuación sin una estructura de ejercicios, sin definir cuánto tiempo quieren trabajar en ellos y sin saber el orden en el que trabajar. Sin un plan, los golfistas se marchan de la sesión de entrenamiento sin saber si han logrado lo que querían conseguir durante esa sesión. La clave para evitar esta sensación es tener una estrategia predefinida y detallada de sus “objetivos de entrenamiento” con unas metas identificables antes de poner un pie en el campo. Tener las cosas preparadas de antemano evita la fatiga de las decisiones y el movimiento sin sentido durante la sesión.

¿Qué debo trabajar en el campo de prácticas?

Si hay algo que nos ha enseñado la historia, es que los golfistas hacen juicios terribles sobre las áreas de su juego que necesitan trabajar. Sobrevaloran algunas de sus habilidades y subestiman otras. Estas evaluaciones incorrectas de su juego llevan a tomar decisiones inadecuadas para el tipo de entrenamiento. Dicho esto, cabe remarcar que existe un obstáculo común. Los golfistas hacen demasiado hincapié en la importancia de determinadas habilidades del juego cuando se le pide una autoevaluación mientras que subestiman las áreas críticas que pueden ayudarles a conseguir una mejor puntuación casi inmediatamente. Pasar demasiado tiempo practicando putts de 1,5 metros cuando ya se es competente, resta tiempo crucial a otras partes del juego que necesitan más atención. Distinguir un área del juego que necesita ser trabajada se trata de encontrar un área en la que las mejoras conducirán a los mayores beneficios. Por ejemplo, casi todos los golfistas quieren golpear la bola lo más lejos posible desde el tee, pero tal vez sería más rentable jugar con el hierro corto y el juego de cuñas. Será más difícil conseguir un golpe largo desde el tee, pero puede mejorar drásticamente sus resultados dentro de las 150 yardas con una práctica estructurada.

Focalizarse en lo que sucedió en la última ronda

Una clave para un enfoque mental sólido en el golf es no dar demasiado valor a un solo golpe o ronda. Golpear una bola OB (fuera de límites) no significa necesariamente que su driver necesite trabajo. Ese mal recuerdo rondándote la mente puede hacerte olvidar que tus otros 13 drives estaban en buenas posiciones y tenías grandes oportunidades. A la hora de entender la analítica de datos, un solo golpe no nos dice mucho, pero mil a lo largo de una temporada pueden ser un importante indicador de tendencia. Desgraciadamente, los golfistas tienden a centrarse en ese único mal golpe y a dedicar tiempo a intentar arreglar ese error en lugar de darse cuenta de que probablemente fue una anomalía estadística y de que deberían seguir sin que les afectase mentalmente. Al darle demasiada importancia a su ronda anterior, las sesiones de entrenamiento probablemente se verán afectadas, sin un plan o proceso en el que confiar. Hemos comprobado que contar con un plan personalizado permite a los golfistas centrarse en determinados “objetivos de entrenamiento” y evitar la tendencia a realizar cambios repentinos basados en un solo golpe.

El entrenamiento del golf puede resultar aburrido

Seamos sinceros, golpear un hierro 7 tras otro en el campo entrenamiento o “mejorar el putt” golpeando incesantemente en tiros de 5 metros no es lo más emocionante del mundo. Usted tiene un plan, ha determinado sus áreas clave de mejora y fortaleza y no se basa en su rendimiento más reciente para diseñar la práctica, eso está muy bien, pero si no ves una mejora evidente, una posible causa podría ser la forma en la que te estás comprometiendo mentalmente con el entrenamiento a pesar de dedicarle tiempo y esfuerzo. Hay varias formas de mantener a los golfistas comprometidos con su práctica, una de las formas clave es asegurar que cada ejercicio se diseñe intencionadamente con un enfoque y un objetivo particular. La práctica dirigida, el control de las yardas, la alineación y la forma de los golpes se utilizan para estimular la mente durante una sesión de práctica. Le animamos a que añada estos elementos a su rutina actual porque marcará la diferencia.

Conclusión

  • No tener un plan para mejorar
  • ¿Qué debo trabajar en el campo de prácticas?
  • Focalizarse en lo que sucedió en la última ronda
  • El entrenamiento del golf puede resultar aburrido

El conocimiento de estos cuatro errores y la forma de solucionarlos conducirán (con suerte) a disfrutar y sacar el máximo provecho de las sesiones de entrenamiento. Merece la pena plantearse la clásica cuestión de la gallina y el pollo; ¿qué fue primero, un golfista que amaba practicar porque mejoraba o un golfista que mejoraba porque amaba practicar?