¿ES POSIBLE SER UN MAESTRO DEL GOLF CUANDO SE PIERDE LA CALMA?

Hace unos meses, Viktor Hovland ganó el Mayakoba Classic con un birdie en el hoyo 18, nada más y nada menos. Fue su segunda victoria en el PGA Tour, pero lo más notable no fue su victoria, sino cómo describió su juego mental. “Creo que no reacciono bien bajo presión… Al final estaba temblando… En momentos así no me siento cómodo en absoluto”. La sinceridad del noruego no suele darse muy a menudo en este tipo de eventos y sus palabras pusieron en duda lo que hasta ahora parecía ser un principio fundamental de la psicología del golf: “Para jugar tu mejor golf, debes permanecer en un estado mental de calma y confianza durante los 18 hoyos”. Para algunos golfistas, conseguir llevar a cabo este tipo de objetivos mentales como ser más positivo, más decisivo, más capaz de fijar el objetivo y confiar en su swing bajo presión, es embarcarse en el camino equivocado. El hecho de que un enfoque sea adecuado para muchos jugadores y esté avalado por las estrellas del PGA Tour, no significa que sea exactamente adecuado para todos. Cuando llevamos el concepto de las diferencias personales al ámbito del deporte, podemos identificar un aspecto importante del juego mental: cada atleta tiene características subconscientes únicas que dan forma a su persona deportiva.

Cada uno tiene diferentes motivaciones

Algunos atletas, como Cristiano Ronaldo o Leo Messi en el mundo del fútbol, se sienten impulsados a ganar, aprovechan su rivalidad para superarse a sí mismos, a otros les puede mover el hecho de evitar la derrota. Algunos deportistas están motivados externamente y necesitan el amparo de un entrenador para progresar, otros atletas están motivados internamente y sus conclusiones personales siempre serán más importantes que lo que pueda decir cualquier otra persona. Cada día, la gente hace cambios significativos en su forma de vivir la vida, pero nuestros atributos subconscientes son como los físicos: nuestra altura o el color de nuestros ojos nos vienen dadas al nacer y permanecen con nosotros hasta el final. Si has nacido para ser un deportista cortado por la misma tijera que Viktor Hovland, lo serás para siempre, vale más la pena trabaja con ello que luchar en su contra. El hecho de que no disfrutes de la presión como Michael Jordan en su mejor momento, no significa que no puedas tener éxito. Simplemente significa que debes desarrollar las habilidades mentales adecuadas para ti en lugar de intentar convertirte en alguien que no eres.

ESTOS CUATRO PRINCIPIOS SON CLAVE PARA SER FIEL A UNO MISMO:

1. Rechazar el mito

La mentalidad es un factor que influye en el juego, pero la forma en que los deportistas perciben la realidad en su plano mental no es una causa directa de su puntuación. Todos hemos tenido la experiencia de terminar un hoyo en el que hemos tirado por el centro, hemos golpeado su aproximación de forma ajustada y hemos conseguido el birdie para estar de pie en el siguiente tee rebosantes de confianza… Todo para tirar nuestro siguiente drive directamente a la basura. El buen golf no requiere un estado mental perfecto, como demostró Viktor, puedes sentirte nervioso y dudar de tu capacidad para jugar bien, pero aun así puedes ejecutar golpes maestros en la recta final.

2. Distinguir entre pensamientos y emociones

Si tienes la mentalidad de un jugador, tu reto en el campo de golf no es lidiar con tus pensamientos dominantes, es lidiar con tus sentimientos dominantes. En otras palabras, son las emociones las que amenazan con abrumarte y es tu método para manejarlas el que se interpone entre tú y tu mejor golf. Los pensamientos que piensas te acompañan en el camino.

Por supuesto, los pensamientos y las emociones están entrelazados. Pero no te equivoques, ambos son procesos internos distintos.

3. Aprender a observar sus emociones

Una vez que puedas priorizar lo que sientes en lugar de lo que piensas, el siguiente paso es distinguir la verdad de lo que sucede cuando empiezas a sentir inestabilidad emocional. La idea aquí es observar sin juzgar y sin la intención de cambiar o alterar lo que estás sintiendo. El término en psicología se conoce como disociación y significa ser capaz mirar al pasado y ser testigo de tu experiencia interna mentalmente.

4. Cambiar el patrón

Una vez que te hayas convertido en un experto en observar cómo te sientes sin intentar cambiar o eliminar tu estado emocional, es el momento de poner la confianza al frente de tu juego. El diálogo interno debería sonar como: “Me siento nervioso en este momento, pero soy capaz de concentrarme en mi objetivo y ejecutar este tiro” o: “Estoy empezando a sentir algo similar a la asfixia, pero soy capaz de concentrarme en mi objetivo y ejecutar este tiro”. Concéntrate en esa sensación y a continuación, utiliza la energía que ahorras al no tratar de controlar tus emociones para trasladar tu atención a algo externo, preferiblemente tu objetivo. Solamente recuerda: presta atención a tus sentimientos primero y permite después que ellos te hagan prestar atención a lo que realmente importa.